martes, 24 de enero de 2012

Durante Enero Bs As está vacía y la noche no es una excepción. Se diría que todo marcha en cámara lenta sin demasiado que ofrecer. Sin embargo, siempre hay algún amigo dispuesto a compartir con nosotros el dato de una fiesta salvadora. Hacia allá fuimos. En realidad, debería decir ¡¿Para qué fuimos?! Poca gente y mala música sería el resumen perfecto. Como el ambiente era irremontable, surge el dato de otra fiesta. Otra vez a la calle. Al llegar nos enteramos que había que pagar entrada. Lo hice de mala gana. Ya al entrar me di cuenta que la noche venía mal. Todo era mucho peor que antes. A los diez minutos alguien nos invita al VIP. Es la salvación, pensé. Después de subir unas escaleras descubrí que siempre se puede estar peor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario